La tortilla de patatas es típica en toda España. La puedes encontrar en cualquier bar al que entres. De hecho también se le conoce como tortilla española. Normalmente se come recién hecha pero si no la has probado nunca fría, te invito a que lo hagas. Todavía recuerdo esos domingos de playa, río o campo cuando nos íbamos toda la familia con las tortillas en la fiambrera. A la hora de comer esa tortilla de patatas con cebolla ya estaba fría pero había mejorado en sabor.

Pela las patatas y pásalas por agua para eliminar toda la tierra e impurezas que se le puedan haber pegado al pelarlas.

Las dos formas típicas de cortar las patatas para hacer una tortilla de patatas es en láminas o en trozos irregulares. Yo en este caso he optado por cortarlas en trozos irregulares.

De nuevo tienes que elegir entre cortar la cebolla en trozos grandes o hacer trocitos más pequeños. Yo en este caso hago trozos pequeños pero puedes perfectamente cortarla en juliana y hacer los trozos más grandes.

Pon abundante aceite en una sartén y cuando esté caliente introduce las patatas. Si la sartén es antiadherente mejor porque la patata va a tender a pegarse a la sartén. Yo aquí utilicé una sartén de hierro que no estaba bien curada y tuve algunos problemas para despegar las patatas del fondo de la sartén, además de que no pude dorarlas un poquito, que es como más me gusta.

Si tapas la sartén acelerarás los tiempos de cocción/fritura de las patatas. Se reblandecerán más rápido aunque corres el riesgo de que se te deshagan demasiado.

Después de 5 minutos con la patata en el fuego, destapa, añade la cebolla y remueve todo bien. Vuelve a tapar y de vez en cuando destapas y mueves. Debes mantener esto en el fuego, removiendo de vez en cuando, hasta unos 15-20 minutos desde que pusiste las patatas. Ve comprobando si ya están hechas.

Una vez pasados esos 15-20 minutos, las patatas y la cebolla ya deben estar hechas. Sácalo a un recipiente tipo colador y deja que escurra el aceite a un plato.

Mientras las patatas y la cebolla escurren el aceite, bate los 5 huevos en otro recipiente.

Cuando las patatas hayan perdido ya todo el exceso de aceite añádelas al recipiente donde tienes el huevo batido y con un tenedor o similar mezcla todo muy bien pero con cuidado de no romper las patatas. Intenta que todas las patatas tengan huevo a su alrededor.

Añade una pizca de aceite a la sartén y deja que se caliente un minuto. Si utilizas una sartén doble como he hecho yo, también deberás untar con un poquito de aceite la otra mitad, así evitarás que cuando gires la sartén se pegue en la otra mitad.

Cuando haya pasado un minuto añade la mezcla de patatas, cebolla y huevo a la sartén y extiende uniformemente toda la mezcla para que no queden más patatas en un sitio que en otro.

Ve metiendo la paleta todo alrededor de la sartén tratando de apretar un poquito hacia la tortilla para ayudar a que sea lo más redonda posible.

40 segundos es suficiente para que se haya cuajado la parte inferior de la tortilla. Es hora de darle la vuelta. Si utilizas una sartén doble pon la mitad que todavía no has utilizado encima y gírala con un giro rápido y firme. Si no tienes sartén doble puedes utilizar un plato o una tapa de girar tortillas.

Vuelve a meter la paleta entre la tortilla y la sartén apretando un poco hacia la tortilla. De esta forma conseguirás una tortilla más vistosa.
Si lo crees necesario y dependiendo de como de cuajada te guste, puedes girarla un par de veces hasta que esté a tu gusto.

Una vez finalizada solo tienes que poner un plato encima de la sartén y girarla para que la tortilla quede finalmente en el plato, lista para que la disfrutes.